¿Hace falta comprar billete para cada viaje en tren?
Respuesta breve
No. Una sola tarjeta IC recargable le pasa por casi todos los trenes, metros y autobuses del país.
Qué cubre una sola tarjeta
Una tarjeta IC de prepago funciona en casi todos los ferrocarriles, metros y autobuses urbanos del país, incluidas redes de compañías que compiten entre sí. Se compra una vez, se va recargando, y uno deja de pensar en tarifas.
También funciona como dinero. Tiendas de conveniencia, máquinas expendedoras, taquillas y un número creciente de comercios aceptan el mismo gesto, y por eso los residentes la tratan como una cartera y no como un billete.
Pasar al entrar y al salir
Toque el lector al entrar y otra vez al salir. El torno calcula la tarifa a partir de los dos pases y la descuenta: usted nunca calcula un precio.
Olvidarse de pasar al salir es lo único que causa problemas, porque el sistema no puede cerrar el trayecto. Si un torno se niega a abrirse, lleve el billete a la ventanilla atendida del final de la fila en lugar de volver a intentarlo.
Cuándo sigue haciendo falta un billete aparte
Los trenes bala y los servicios exprés limitados se reservan como asientos y no se descuentan del saldo. Esos se compran en una taquilla o máquina, y puede acabar con dos billetes a la vez: uno por la tarifa base y otro por el asiento.
Un puñado de líneas privadas y autobuses rurales quedan fuera de la red compartida. Son la excepción, y lo indican en el torno.
Recargar
Las máquinas de cualquier estación aceptan efectivo y lo añaden a la tarjeta en segundos. La mayoría tiene botón de inglés, y el proceso es el mismo en todas partes.
Las tarjetas también pueden vivir en un teléfono en lugar de en el bolsillo, y recargarse desde el propio teléfono. Eso elimina la única molestia real de la tarjeta física, que es que solo se recarga con efectivo.
Conviene saber
- La tarjeta puede añadirse a un iPhone o a un teléfono Android en lugar de llevar plástico
- Los asientos del tren bala se reservan aparte, no se descuentan del saldo
- Una tarjeta comprada en una ciudad funciona en las demás: las redes se aceptan entre sí